top of page

De la Vergüenza a la Gracia

  • Foto del escritor: Aixa Mariely Rodriguez
    Aixa Mariely Rodriguez
  • hace 19 horas
  • 2 Min. de lectura

Pedro me identifico con él. Porque muchas veces abro la boca… y algún problema viene en camino. Mientras leía el pasaje donde se acercaba la Pascua, y Jesús se reúne con sus discípulos para enseñarles la importancia de la humildad en el servicio.


Solo imagina la escena: Jesús se coloca la toalla en la cintura, prepara el agua y se acerca a los pies de Pedro. Entonces Pedro le responde:“¿Tú lavarme los pies a mí? Jamás permitiré que me los laves”.


Y Jesús le contesta:“Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”.

Inmediatamente, Pedro cambia y dice, casi desesperado:“Señor, entonces no solo los pies, sino también las manos y la cabeza”.


Ese grito desesperado de Pedro por no separarse de su Maestro, yo también lo he sentido. Saber que uno es torpe, que no merece la hermosura de un Dios tan bondadoso, y de momento escuchar que ese mismo Dios quiere acercarse y hacer en nosotros algo que nos cuesta recibir, porque nos sentimos indignos.


¿Qué tenían los pies de Pedro?¿Suciedad? ¿Vergüenza? ¿Pecado?

Sí, mis pies también han pisado caminos oscuros y vergonzosos, senderos que pensé que el Maestro no debía ni siquiera mirar.


Pero el Maestro siempre quiere enseñarnos algo por medio de ese acto.

No se trata únicamente de arrodillarse para lavar los pies del prójimo. El Maestro lo entregó todo. Se humilló hasta lo sumo. Se hizo hombre. Conoció de cerca la naturaleza pecaminosa del ser humano, aunque en Él no se halló pecado.


Hoy, tú y yo, al servir a los demás, no debemos olvidar que nuestros pies también estuvieron sucios un día por causa del pecado. Arrodillarnos para lavar los pies de otros es recordar que también fuimos perdonados, limpiados y restaurados. El Maestro nos enseñó primero.


No era necesaria la exageración de Pedro de ser lavado por completo, porque ya había andado con Jesús y, por eso, ya estaba limpio. De la misma manera, hoy los creyentes en Jesús tenemos la sangre del Cordero que nos redimió: el sacrificio de Cristo al morir y resucitar por nosotros.


¿Cuál fue la enseñanza?


Que seamos humildes y nos sirvamos unos a otros. Que no importe la posición que tengamos. Jesús nos enseña a amar, a servir y a recordar su gracia. Y si entendemos esto, seremos verdaderamente bendecidos.


"Pues si yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros." Juan 13.14



Aixa Mariely Rodriguez

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


© 2023 by Train of Thoughts. Proudly created with Wix.com

bottom of page